RECARGAR LA ESPERANZA 23.02.2018

He empezado a trabajar con una ONG llamada Eufemia que esta desarrollando desde el verano de 2017 un punto de informacion y recursos que se denomina el Infopoint. Se trata de un local con tres zonas. Arriba hay una sala con ordenadores y conexion a Internet. La trastienda tiene un ingenioso sistema de recarga de moviles. Permite recargar a la vez 125. Hay una mesa de trabajo o que sirve para ofrecer asesoramiento y en el sotano hay un almacen.

Aqui trabaja un grupo de voluntarixs jovenes y preparados. Hay italianos, espanyoles, franceses y otras nacionalidades incluido un australiano. Abre desde las 10.30 a las 18.30 y se hacen turnos para la atencion permanente. Los refugiados acuden para recargar los moviles, conectar media hora por riguroso turno en internet o demandar ayudas de urgencia (ropa de abrigo o sacos de dormir) o asesoramiento legal. Algunos de ellos tambien colaboran en las tareas, ayudan con la traduccion o median ante situaciones mas conflictivas.

Ventimiglia no es un asentamiento estable. Es un lugar de paso pero desgraciadanente lo es de retorno. Segun datos oficiales 17.000 personas fueron devueltos a Italia desde la frontera francesa en 2016. A algunos de ellos el gobierno italiano los mando bien lejos al sur, a Taranto, para que desde alli se vieran obligados a volver.

De Ventimiglia al primer pueblo frances, Menton, hay 12 kms y como es una costa escarpada con muchos tuneles y viaductos ya decia ayer que era facil de controlar. Ha habido muertos intentando pasar. Las noticias que he visto hablaban de 12 hasta el verano pasado. Varios atropellados por camiones o motos, arrollados por los trenes en los tuneles o electrocutados por viajar en el techo de los vagones. Aun asi hay gente que pasa.

Casi todas las noches, y si hace mal tiempo con mas motivo, se forman grupos para pasar por la montanya con los “smugglers”, contrabandistas en ingles. Una y otra vez. Se cobran unos 200 euros por esta ruta “senderista”. Casi el triple que subir al Aneto, con guia y equipo de glaciar.

Mientras tanto la vida en Ventimiglia se desarolla en distintos escenarios. Hay un campo de refugiados de Cruz Roja en las afueras de la ciudad. Ire un dia a visitarlo. Un grupo variable, de entre 300 y 400 personas viven, es un decir, bajo un puente de la autopista. Hay algunas tiendas pero la mayoria duerme en el suelo, con mantas y sacos. No hay agua corriente ni letrinas. Las ONG dan un desayuno y una cena. Se hacen actividades, se juega a futbol en el parking, algun rato se les provee de wifi libre. Durante el dia, en pequenyos grupos deambulan por la ciudad pero no se atreven a quedarse mucho por el centro para no tener problemas.

Manyana hablare de la cena. Mientras me permitire una licencia poetica. La luna creciente brilla en el cielo, como senyalando el camino de Francia. Los de la generacion del 27 la llamaban la sonrisa de la noche. Yo la voy a llamar “la recarga de la esperanza”

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